Página 1 / 2

El asesino

Cap. 1 — LA SEGUNDA
La lluvia no caía con violencia. Caía como caen las cosas que ya han decidido hacerlo y no esperan aprobación.
Rick llegó cuando el piso estaba lleno de gente que hablaba bajo. Técnicos, agentes, un forense que se movía con la eficiencia de quien ha repetido el mismo gesto demasiadas veces. El olor era neutro. Limpiador barato mezclado con algo metálico que Rick conocía bien.
No miró el cuerpo al entrar.
Aprendió hacía años que el cuerpo era lo último. El cuerpo siempre mentía menos que el resto de la escena, pero también decía menos. Lo importante estaba alrededor.
El salón estaba ordenado. No recogido de prisa, no vacío. Ordenado con intención. Rick notó ese detalle antes que ningún otro y sintió el primer pinchazo en la nuca. La intención siempre delataba algo.
Se acercó despacio al dormitorio.
La cama estaba hecha. No perfecta, pero sí suficiente. Una cama que alguien había tocado con cuidado después de usarla. En la pared, una fotografía torcida. Una ventana entreabierta.
Rick se detuvo ahí.
La ventana.
No estaba forzada. El marco no tenía marcas recientes. El pestillo estaba corrido con precisión. Rick apoyó dos dedos en la madera, como si así pudiera sentir quién había pasado por allí.
—Segunda —dijo el forense, sin dramatismo.
Rick asintió.
Segunda significaba patrón.
Patrón significaba repetición.
Repetición significaba que alguien estaba cómodo.
Se inclinó y miró hacia la calle. Desde abajo, la ventana quedaba perfectamente visible. Cualquiera podría haber observado el interior sin ser visto. La luz interior convertía el piso en un escaparate doméstico.
Rick pensó que el asesino no entraba con prisa.
Pensó que miraba antes.
Pensó que esperaba.